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lunes, 15 de mayo de 2006

Jubilaciones de Privilegio

De la inmensa variedad de injusticias enquistadas en esta sociedad, las abultadas jubilaciones de privilegio, son sin duda el paradigma de la afrenta más impune en contra de la decencia y la honestidad.

Si bien es cierto que esto es deplorable, no puedo dejar de reconocer que esta apreciación en gran parte está generada desde mi incapacidad para obtener un beneficio que no me corresponde. De estar capacitado para tal efecto seguramente estaría gozando de una estancia más distendida y placentera que mejoraría la calidad de vida de mi familia y me permitiría gratificarme con mi entorno, obteniendo así una relación más placentera en el mundo de mis afectos, haciendo por ellos más de lo que puedo.

Es probable que además efectivizaría mi colaboración con algún comedor comunitario de la zona, habilitando un gesto para obtener así el reconocimiento de muchos de los que me conocen, demostrando que soy una persona de bien, que por supuesto merece todo lo que ha logrado obtener. (Saberse merecedor de toda dádiva es facilísimo)

Siento pena por mi al reconocer que mis limitaciones van a confinarme a vivir con una miserable jubilación que obviamente me afectará y a los que de mi dependen, el día que mi salud no me permita generar ingreso alguno.

El hecho de no estar preparado para rechazar un beneficio que no merezco, pone de manifiesto que los argentinos a pesar que no somos derechos, seguimos siendo humanos.

Gracias Oscar.